¿Qué le quiero decir a Colombia?
Carta para el 31 de mayo de 2026
Today's post is in Spanish. Tomorrow, Colombians vote in the first round of a presidential election where the leading candidates offer populist, extremist visions that have deepened the country's divisions and risk triggering a generational decline. I believe there's another way. I know this isn't what most of you come here for, but rest assured, a new essay is coming next week. Thanks for being here, friends.
Cómo dice el escritor Willian Ospina: “No llegó el cambio y hacia atrás asustan.” Por eso esto le quiero decir a mi país en víspera de la elección más importante de nuestra generación:
Que recupere la dignidad: La dignidad es hacerse valer y respetar. Que nuestra clase política nos deje de robar, nos deje de mentir, que si gobiernan que lo hagan y no se la pasen estigmatizando y dividiendo. Los colombianos valemos mucho más de lo que nos han dado. Tenemos un ingenio, una berraquera singular, un espíritu de vida y amor por la naturaleza y la cultura. Merecemos más.
Que no pierda la cordura: El truco de la política moderna es ponernos en distintos bandos, reduciendo la vida a su versión más banal, todo en blanco y negro. Pero Colombia existe en todos los colores: los azules del mar de San Andrés, los verdes de los páramos, los valles y las selvas, el rojo de nuestras flores y aves. Hay mucho más que dos bandos, y es más lo que nos une que lo que nos divide.
Que abra los ojos: Ya vimos que el populismo, la corrupción, el clientelismo, la megalomanía y las mentiras no tienen partidos. No es una característica propia de izquierda o derecha; es la manera que hemos permitido que se haga política y se gobierne. Pero no estamos condenados a esta manera de hacer política, y es nuestra responsabilidad romper las cadenas.
Que entienda la coyuntura del país: El país hoy en día es menos seguro; siguen matando a líderes sociales, a periodistas e inocentes en las zonas más olvidadas de nuestro país. La paz requiere control territorial para garantizar la vida de los que sufren la violencia de las disidencias y las bandas criminales. El país hoy es más frágil en sus instituciones; tenemos más deuda, el presidente hace campaña saltándose todas las leyes, nuestra empresa más importante se hunde, y la independencia monetaria está en ataque. Colombia debería ver lo que pasa en EE.UU. con Trump para ver el daño que se causa cuando el populismo ataca las instituciones.
Que se quiera más: De creer que la política no tiene que ser clientelista, que “dar papaya” no es una invitación a robar, que vivir bajo el lema “el vivo vive del bobo” es una autocondena, que no tenemos que ser un país mediocre y desigual, que no es utópico lograr una sociedad más justa, más libre y más en paz. La política es la expresión de nuestros valores, y lo que quiero decirle a Colombia es que se valore, que se quiera. Que deje a esos exes tóxicos que vienen con promesas y salen con mentiras.
Quiero decirle a Colombia que apueste por Sergio Fajardo: No es un candidato perfecto, pero es un hombre decente, firme en sus convicciones por el amor tan inmenso que le tiene a Colombia. Porque sabe que ni el Petrismo ni la Derecha Uribe-Abelardista nos va a brindar el país que queremos. Él no es un mesías. Colombia tiene cáncer y un gobierno no lo va a curar. Pero el voto por Sergio Fajardo representa una nueva manera de pensar y amar a nuestro país y amarnos a nosotros mismos.
Los dejo con las palabras de Jaime Garzón, un comediante cuya cordura se extraña en estos tiempos tan turbios en nuestro país:
“Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente.”




Looking forward to it Camilo. 😊